Cuando Fabián Hernández tenía 14 años -ahora tiene 27- empezó a trabajar como diseñador junto a su padrastro. La pasión por los materiales naturales lo convirtió en un creador de mobiliario y objetos decorativos utilizando chonta, cacho, hueso, bambú, totumo, coco, enchapes, madera...
Dos viajes marcaron su carrera. En Italia pulió los conocimientos adquiridos en Colombia, su tierra natal, sobre los procesos para la elaboración de objetos decorativos; mientras que de Estados Unidos trajo todas las ideas innovadoras que, luego, aplicó en su propia empresa.
El almacén Piu Design, ubicado en Quito y que es de su propiedad, muestra su trabajo en varias facetas. Hay muebles de comedor, de sala, de dormitorio y todo tipo de adornos en todas las formas y colores imaginables.
Su grupo de trabajo se complementa con gente muy cercana a él. Su abuela, Vilma Nicholls, es la encargada de las relaciones públicas; Juan Manuel Beltrán, su primo, es el gerente de Comercialización y Ventas. Además ,están Jorge Piarpuezán, Roxana Guerra y Francisco Bravo.
El día de labores comienza muy temprano. Lo primero, cuenta, es visitar la fábrica que está en Tumbaco. Aquí desarrolla procesos de control. “Dependiendo del grado de dificultad del trabajo hacemos la planificación y el pedido de los materiales necesarios para la elaboración de los objetos y muebles”.
Al mediodía llega al salón de exhibición. La pequeña oficina, ubicada en el segundo piso del almacén, es el sitio en donde se crean los diseños tanto de los muebles como de los adornos. “Uno de los plus de Piu Design es hacer muebles a la medida”.
Esto abarca muchas cosas, desde el concepto de la arquitectura de una casa hasta elaborar un sofá que se adapte a la vivienda. Por ejemplo, añade el especialista, si tenemos una columna que corta todo el estilo de la casa, tomamos las medidas de la superficie y forramos la columna para que el mueble luzca ahí.
El gusto del cliente en cuanto a colores, materiales, dimensiones y texturas es lo primordial.
Al inicio se hicieron los accesorios decorativos con enchapes exóticos, que ahora se importan a otros países . Los llamo así, dice Hernández, porque utilizamos materiales como la chonta blanca y negra, que dan un toque de elegancia a los productos.
En la onda mundial la madera no pierde terreno pero los materiales naturales son el valor agregado de un objeto o de un mueble. La idea es combinar las tendencias actuales con lo que nos ofrece el país para decorar.
Hernández afirma que maneja todos los estilos, a excepción de los clásicos. Somos contemporáneos, modernos y minimalistas al mismo tiempo. Pero si el cliente tiene algo clásico, mi sugerencia apuntará a poner cargas aisladas y “colocamos líneas rectas para no ser ni lo uno ni lo otro. Ponemos equilibrio y logramos cosas interesantes”.
El objetivo de mi trabajo, añade el diseñador industrial, es mejorar los acabados con menos cosas o estilos más sencillos. Si las personas quedan a gusto me doy por satisfecho y sigo.
Aunque le atraen todos los materiales con los que trabaja, la chonta y el totumo están dentro de sus favoritos. Las cargas que estos dos producen en el mueble son muy dinámicas y originales. “La textura que tiene una mesa de chonta no se ve en ninguna otra parte, incluso del mundo. En colombia también se fabrican cosas con estos materiales pero no son iguales a las de acá”.
Con los colores se pueden hacer contrastes que realzan el material con el que están hechos los muebles o los objetos. En el minimalismo se juega con tonos negro o blanco, pero nosotros ponemos más colores. Combinamos bambú con chocolate, rojo con café, beige con café... tonos claros con oscuros.
Pero eso sí, nunca la mezcla se excede de dos tonalidades. Los diseños de Hernández se manejan con gamas. “No me gusta llegar a un estilo kitch”.
Nuestro diseño industrial es un menú de alternativas que ofrecemos a los clientes. Esta rama tiene como una de sus bases a la necesidad. “No es lo mismo decorar una casa mediterránea que una rústica. Hay miles de formas de espacios y, dependiendo de esto, nosotros damos un toque diferente al ornato”.
Si la vivienda es muy fría, manifiesta el diseñador, podemos darle calor con materiales como el bambú. También realizamos trabajos en pisos y paredes.
Gran proyección
Tuvo su primer trabajo estable cuando tenía 18 años. Le gusta mucho el diseño europeo por lo que el nombre de Piu Design, que quiere decir más diseño, salió de ahí. El almacén antes se llamaba Piu Bello, que en italiano significa más bonito.
Aunque nació en Colombia se siente más que nacional. Está casado con una ecuatoriana con la que tiene un hijo de 1 año, dos meses. Realizó sus estudios secundarios y universitarios en el Ecuador.
La fábrica en donde se elaboran los productos tiene 420 m2. Allí trabajan 15 personas. También hay personal rotativo que se contrata solamente por obra. Entre su oferta se incluye el diseño de oficinas, restaurantes, hoteles...
Sus productos se exportan al exterior, especialmente a Italia.
Fuente: El Comercio